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Cocidito Madrileño,Acorde Guitarra, Letra Tabladura, Cancionero Tuna, Popular


Cocidito Madrileño

TunaEspaña, Cocidito Madrileño, pasacalles Tuna,

Autor:Rafael de León (1908-1982), Antonio Quintero (1895-1977)

Interpretan: TunaEspaña, Pepe Blanco, Juan Legido y los Churumbeles de España Manolo Escobar

Ritmo:Pasodoblre

Don Dudo (TunaEspaña)

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No me hable usted de los banquetes que hubo en Roma,

lam (Dom)                                             mi    (Sol)           lam (Dom)
Ni del menú del hotel Plaza en Nueva York,

                                            mi (Sol)                  lam(Dom)
Ni del faisán, ni los “foigrases” de paloma,

                    la7 (Do7)                                             rem(Fam)
Ni me hable usted de la langosta Thermidor.

                Fa (Sol#)                                             mi7 (Sol7)
Porque es que a mí, sin discusión, me quita el sueño,

                                                    lam(Dom)                   mi7 (Sol7)     lam(Dom)
Y es mi alimento y mi placer,

                                        la7  (Do7)                rem (Fam)
La gracia y sal que al cocidito madrileño

                                                                          lam(Dom)
Le echa el amor de una mujer.

                                       Fa (Sol#)   Mi  (Sol)     LA (Do)

(Estribillo)

Cocidito madrileño,

mi7 (Sol7)  LA (Do)
Repicando en la buhardilla,

                                         lam#
Que me huele a hierbabuena

mi                                         lam#
Y a verbena en las Vistilas.

Mi                                     LA
Cocidito madrileño

SI (Re7) mi (SOL)
Del ayer y del mañana,

SI mi
Pesadumbre y alegría

SI mi
De la madre y de la hermana.

SI mi
A mirarte con ternura

LA (DO) mi7 (SOL7) LA (DO)
Yo aprendí desde pequeño,

LA7 (Do7) re (Fa) (Do ) (Dodis1-rem)
Porque tú eres gloria pura, (bis)

rem LA mi7
Cocidito madrileño.

LA

Dígame usted dónde hay un cuadro con más gracia,
Con el color que da la luz del mes de abril,
Cuando son dos y están debajo de una acacia,
Y entre los dos un cocidito de albañil.
Cuando el querer de una mujer le dice al dueño
De su hermosura y su pasión:
-Toma, mi bien, tu cocidito madrileño,
Que dentro va mi corazón.-

ESTRIBILLO

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El primer cocido como Dios manda, o sea, con garbanzos carne y hortalizas, lo prepararon los judíos, un plato que ellos llaman Adafina.
Parecer ser que, en tiempos del rey Salomón (siglo X a.de C.), un grupo de judíos huyó de aquellas tierras y buscó refugio donde termina el mar. Remontaron el Guadalquivir hasta llegar a Tartessos y fueron asentándose en distintos lugares aunque no llevaron a cabo una colonización propiamente dicha, solo comerciaban con los aborígenes, por lo que apenas quedan rastros de su llegada a lo que llamaron Sefarad. Es muy difícil situar su primera llegada, quizá posterior a la fenicia porque la fundación de Gadir (Cádiz) se sitúa en los siglos XIII y XI a. de C., pero no olvidemos que ambos provenían de los mismos territorios, por lo que sus costumbres alimentarias serían coincidentes, de hecho, los cartaginenses, que eran de origen fenicio eran grandes consumidores de garbanzos.
Cocido madrileño
Luego llegaron los romanos, un pueblo que odiaba los garbanzos hasta el punto de crear un personaje cómico, Pultafagónides, representado por un esclavo cartaginés al que se sentaba en la calle frente a un plato de cocido, y la gente se moría de risa cada vez que se metía una cucharada en la boca.
Durante varios siglos España se dividió entre los amantes del cocido y sus detractores.
Roma se hundió y huyó a Constantinopla, de modo que los cocidófobos se quedaron con un palmo de narices, porque los judíos seguían preparando cada viernes sus adafinas pera celebrar al día siguiente el Sabath.
El periodo visigótico fue intrascendente. Los guerreros bárbaros no comían garbanzos y los judíos empezaron a ser perseguidos.
A finales del siglo V el emperador Clodoveo abrazó el cristianismo pero exigió que se anulase la prohibición bíblica de comer carne de cerdo porque este era el principal recurso de su pueblo, de lo que podemos deducir que a partir del siglo VI el cerdo entró a formar parte del cocido (la adafina se hacía con carne de cordero).

Los árabes

El año 711 empezó una nueva era en España, en muchos aspectos, pero sobre todo en la preparación del cocido.
Los árabes trajeron una agricultura muy sofisticada, entre otras cosas con garbanzos mucho más finos y carnosos, pero también con un sinfín de nuevas hortalizas que usaban en la preparación de sus cocidos, más conocidos como tajine y cocido para el cuscús
En realidad no difería mucho de las adafinas porque los árabes tampoco usaban el cerdo, tan solo aportaron refinamiento y complejidad, aunque las adafinas tampoco eran plato sencillo, de hecho se comía como plato único en la fiesta de Sabath, así que llevaba muchos ingredientes vegetales, además del cordero y los garbanzos.

América

En el siglo XVI los judíos y los moros habían sido expulsados de España, pero su cocina quedó.
El primer producto que importó el propio Colón fue el ají, un magnífico conservante para las carnes preparado con pimientos secos y que se dio en llamar pimentón, no se sabe muy bien si como substituto de la pimienta, o por su poder colorante (pigmentum)
¿En qué influyó el pimentón? Pues nada menos que en la invención del chorizo, un ingrediente que cambió por completo el perfil de los cocidos, ¿Como se comía en España antes de se inventase el chorizo?. Misterio, pero desde aquel momento el cocido fue ligado al chorizo como Pi y margal, Ramón y Cajal u Ortega y Gasset.
El sabor y el color de la sopa cambiaron por completo. La sopa, que era lo que comían los ricos, los señores, se convirtió en dinamita.
Otro ingrediente importante fueron las patatas, tan omnipresentes en nuestros cocidos actuales como los garbanzos, pero estas no entraron en la olla hasta mediados del siglo XIX. Una curiosidad muy interesante es que los países del Nuevo Mundo no comen garbanzos. ¿No llevarían consigo los conquistadores sacos de garbanzos para comer y sembrar igual que hicieron con el arroz o el trigo? No cabe duda de que sí, al igual que llevaron otras costumbres tan arraigadas como el cerdo, las gallinas o el vino. ¿Porqué entonces no se comen garbanzos en América? La explicación es muy sencilla, pues porque allí encontraron otra legumbre más rica, variada y hasta fácil de cultivar, recolectar y cocinar: los Phaseolus, judías, alubias, porotos o la quieran llamar. No se trata de un problema de adaptación al terruño porque en aquel inmenso continente hay climas diversos, secos, húmedos, fríos y tórridos. En Asturias no se comen garbanzos porque nuestro clima los pudre en las matas, pero imagínense los secanos que pueda haber en México, Perú, Chile o Argentina. ¿No comen cocido? Sí, claro, pero no de garbanzos, sino de porotos, y en muchos casos con recetas muy parecidas a las nuestras, pero cambiando los garbanzos por alubias secas, ya sean blancas, pintas o negras, como ese delicioso cocido de frijoles negros, plato nacional de Cuba. 
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TunaEspaña,Insignia de Oro,Don Dudo, Carlos Espinosa Celdran

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